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Guía · Presupuesto familiar

Cómo hacer un presupuesto familiar paso a paso

Un método para dar a cada euro del hogar un destino decidido de antemano, con un ejemplo completo y una rutina de revisión que cabe en media hora al mes.

Equipo editorial de FamilyFinOS · Actualizado el 24 de octubre de 2026 · Lectura de 8 a 10 minutos

Marta y Javier Ortega cobran cada mes 3.600 euros entre los dos. Tienen dos hijos, Lucía y Pablo, una hipoteca en un barrio de Valencia y la sensación, repetida mes tras mes, de que el dinero se evapora hacia el día 20. Nadie en casa derrocha. Simplemente, nadie sabe con exactitud a dónde va cada euro.

Esa sensación es la más común entre las familias que llegan a FamilyFinOS, y tiene una solución bastante menos dolorosa de lo que suele imaginarse. Un presupuesto familiar es una decisión tomada con calma al principio del mes sobre el destino de cada euro, seguida de una comprobación al final. Lo que sigue es el método que recomendamos para construirlo desde cero, con las cifras de los Ortega como hilo conductor.

Para qué sirve un presupuesto

Casi todas las decisiones financieras de un hogar descansan sobre un único dato: cuánto cuesta, de verdad, vivir un mes. Con él puedes calcular un fondo de emergencia a medida, medir tu tasa de ahorro y estimar cualquier objetivo de independencia financiera. Sin él, todos esos cálculos se apoyan en intuiciones.

Hay además un beneficio que las hojas de cálculo no recogen. Cuando una pareja acuerda por adelantado cuánto se destina a ocio, ropa o vacaciones, cada compra deja de ser una pequeña negociación. El presupuesto se convierte en un acuerdo que ya está firmado, y eso reduce muchas fricciones cotidianas. Si en vuestra casa el dinero es un tema delicado, la guía sobre cómo hablar de dinero en pareja es un buen complemento.

Revisa tres meses de movimientos

El primer paso consiste en mirar atrás. Descarga los extractos de todas las cuentas y tarjetas del hogar de los últimos tres meses; casi todos los bancos permiten exportarlos a una hoja de cálculo. Tres meses dan la medida justa: suficientes para que aparezcan gastos que no se repiten cada mes y pocos para que la tarea resulte abrumadora.

Incluye el efectivo que retiráis. Si no recordáis en qué se fue, anótalo de momento como efectivo sin identificar y prestad atención durante las próximas semanas. Y si en esos meses hubo algo excepcional, como una boda o una avería grande del coche, apúntalo aparte. Lo excepcional también forma parte de la vida, y más adelante tendrá su propio sitio en el plan.

Calcula los ingresos netos

Trabaja siempre con ingresos netos, los que llegan a la cuenta después de impuestos y cotizaciones. Las pagas extraordinarias admiten dos tratamientos. Puedes prorratearlas, sumando todo lo que entra en el año y dividiéndolo entre doce, o puedes presupuestar solo con las doce nóminas ordinarias y reservar las extras para gastos anuales y ahorro. La segunda opción es más prudente y, en nuestra experiencia, funciona mejor: el presupuesto mensual se apoya en ingresos que llegan siempre, y las pagas extra cubren justo los meses en que suelen concentrarse los gastos grandes.

Cuando algún ingreso es variable, como ocurre con comisiones, horas extra o trabajo por cuenta propia, conviene presupuestar con la media de los meses más flojos del último año. Lo que entre por encima de esa base alimentará una reserva que compense los meses malos.

Clasifica los gastos

Con los movimientos delante, agrúpalos en tres grandes familias. Los gastos fijos se repiten cada mes con importes casi idénticos y cuesta cambiarlos a corto plazo: la hipoteca o el alquiler, las cuotas de préstamos, la guardería, los seguros mensuales. Los variables también llegan cada mes, aunque su importe depende de tus decisiones: el supermercado, el combustible, las cenas fuera, la ropa. Y los irregulares son perfectamente previsibles, aunque solo aparecen una o pocas veces al año: el IBI, el seguro del coche, la ITV, la vuelta al cole, los regalos de diciembre, las vacaciones.

Dentro de cada familia, marca qué gastos mantendrías aunque los ingresos cayeran de golpe. Esos son los esenciales, y su suma será la base para calcular el fondo de emergencia y para saber dónde ajustar si algún mes aprieta.

Reparte los gastos irregulares en cuotas mensuales

Los gastos irregulares son la razón principal por la que tantos presupuestos fracasan. Llega septiembre con sus libros y su material escolar, o llega el recibo del seguro, y el mes se descuadra aunque nada de aquello fuera imprevisto. La solución es sencilla: sumar todos esos gastos del año, dividir el total entre doce y apartar esa cantidad cada mes en una cuenta o una hucha separada.

Así quedan las cuentas de los Ortega:

Ejemplo ilustrativo.
Gasto irregularImporte anual
Seguro del coche480 €
IBI y tasa de basuras520 €
Vuelta al cole450 €
Regalos y Navidad600 €
Mantenimiento del coche e ITV350 €
Vacaciones1.800 €
Total anual4.200 €
Reserva mensual350 €

Con esos 350 euros apartados cada mes, el recibo del seguro encuentra el dinero esperándolo. La tarjeta de crédito deja de ser el amortiguador de cada sorpresa previsible, y el ahorro del resto del año queda intacto.

Métodos para repartir el dinero

Existen varios métodos para decidir cuánto va a cada categoría, y todos funcionan si encajan con vuestra forma de ser. La más conocida es la regla 50/30/20, que popularizaron Elizabeth Warren y Amelia Warren Tyagi en su libro All Your Worth: aproximadamente la mitad de los ingresos netos para necesidades, un 30 % para deseos y un 20 % para ahorro y amortización de deudas. Es una referencia útil, con un límite conocido: en ciudades con vivienda cara, las necesidades superan con facilidad la mitad del sueldo. Conviene tomarla como orientación.

El presupuesto base cero exige asignar cada euro a un destino concreto hasta que ingresos menos asignaciones dé exactamente cero, contando el ahorro como un destino más. Requiere algo más de trabajo al principio y ofrece a cambio un control muy fino, especialmente valioso cuando hay deudas que reducir. El método de los sobres, en su versión moderna, reparte el dinero entre varias cuentas o huchas por propósito; cuando una se vacía, esa categoría ha terminado por este mes. Es el más visual y suele funcionar muy bien en pareja. Y el enfoque de pagarse primero reduce todo a una decisión: cuánto se ahorra el día de cobro. Lo que queda se gasta con libertad. Lo desarrollamos en la guía de ahorro automático.

Un ejemplo completo

Con tres meses de datos y las pagas extra reservadas para los gastos anuales y el ahorro, el presupuesto mensual de la familia queda así:

Ejemplo ilustrativo con supuestos simplificados.
CategoríaMensual% ingresos
Hipoteca850 €23,6 %
Suministros (luz, agua, gas, internet, móviles)230 €6,4 %
Alimentación y droguería650 €18,1 %
Transporte180 €5,0 %
Seguros mensuales110 €3,1 %
Extraescolares y comedor220 €6,1 %
Reserva para irregulares350 €9,7 %
Ocio, restaurantes y suscripciones250 €6,9 %
Ropa y cuidado personal120 €3,3 %
Margen para pequeños imprevistos80 €2,2 %
Ahorro e inversión560 €15,6 %
Total3.600 €100 %

Hay dos detalles que merece la pena señalar. El primero es esa modesta línea de 80 euros para pequeños imprevistos: un cumpleaños al que nadie esperaba ser invitado, una receta, una entrada de cine de última hora. Los presupuestos sin holgura se rompen a la primera de cambio. El segundo es el ahorro, que figura con nombre y cifra propios, al mismo nivel que la hipoteca.

Si al cuadrar las cifras los gastos superan a los ingresos, la tentación es empezar recortando cafés. Resulta más eficaz mirar primero las tres o cuatro partidas más grandes, vivienda, alimentación, coche y seguros, porque un ajuste del 5 % en ellas suele valer más que todos los caprichos juntos. La guía para detectar gastos que se escapan propone una manera ordenada de hacerlo.

La revisión mensual

Un presupuesto vive en la medida en que se revisa. Reservad treinta minutos al mes, idealmente un par de días después de cobrar, y repasad siempre las mismas preguntas. Primero, qué categorías se han desviado más de un 10 % y por qué: si fue algo puntual, basta con anotarlo; si la cifra era poco realista, toca ajustarla, sin culpa. Después, qué pagos grandes llegan en los próximos tres meses y si la reserva de irregulares está preparada para ellos. Por último, si el ahorro se ha hecho y cómo avanza el fondo de emergencia.

Cerrad cada revisión decidiendo un único cambio para el mes siguiente. Uno solo. La constancia de pequeñas mejoras acaba transformando las finanzas de una casa con mucha más fiabilidad que los grandes propósitos.

Un mes desviado aporta información valiosa. El presupuesto mejora precisamente gracias a esos meses.

Una vez al año conviene una revisión de mayor calado: renegociar seguros y tarifas, actualizar el patrimonio neto y ajustar todas las cifras a la inflación.

Errores frecuentes y herramientas

Los tropiezos más frecuentes se parecen mucho de una familia a otra. El primero es presupuestar el mes ideal: si en casa se gastan 650 euros en el supermercado, escribir 450 solo produce frustración, y es mejor bajar la cifra poco a poco. El segundo, olvidar los irregulares, ya lo hemos visto. El tercero es el exceso de detalle: entre diez y quince categorías bastan, y con cuarenta casi nadie aguanta más de dos meses. Y el cuarto es dejar a los adultos sin un pequeño margen personal para gastar sin dar explicaciones. Esa partida, por pequeña que sea, hace que el plan resulte llevadero.

En cuanto a la herramienta, la mejor es la que vais a usar. Una hoja de cálculo compartida es flexible y gratuita; muchas aplicaciones bancarias ya clasifican los movimientos de forma automática, aunque conviene revisar sus categorías; y una libreta con las partidas principales sigue funcionando perfectamente. Si conectáis vuestras cuentas a una aplicación externa, revisad antes qué permisos solicita y quién está detrás.

Dudas habituales

¿Qué parte de los ingresos debería ir a la vivienda?

Muchas entidades y organismos consideran prudente que la cuota de la hipoteca o el alquiler se mantenga por debajo de un 30 o 35 % de los ingresos netos. Por encima de ese nivel el presupuesto queda más expuesto a cualquier imprevisto, aunque en algunas ciudades resulta difícil de evitar.

¿Cómo presupuesto con ingresos variables?

Toma como base los ingresos de un mes flojo. Cuando cobres por encima de esa cifra, destina el excedente primero a una reserva de estabilización de uno o dos meses de gastos y, una vez completa, a tus objetivos.

Fuentes y lecturas recomendadas

Las cifras, los límites legales y los tipos de interés cambian con el tiempo, así que conviene consultar la versión más reciente de cada fuente. Datos y referencias revisados por última vez el 24 de octubre de 2026.

Contenido educativo general, sin carácter de asesoramiento financiero, fiscal o legal personalizado. Los ejemplos numéricos son ilustrativos y parten de supuestos simplificados.

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